Trucos para ahorrar dinero con tu caldera

Afrontar la inversión en una caldera puede suponer gastos que descuadren un poco la economía doméstica, pero, una vez hecha la compra, no hay duda de que se trata de un aparato que sirve para mejorar considerablemente la vida de las personas. Las calderas darán un servicio excepcional en los meses de otoño invierno, en el tiempo más frío e inclemente. No obstante, siempre es interesante estar alerta en lo que al ahorro de dinero se refiere, de manera que la caldera no sea un foco continuo de gastos desorbitados. Más abajo exploraremos una serie de pequeños trucos que ayudarán a ahorrar.

Llevar a cabo unas labores de mantenimiento de la caldera idóneas evitará futuros accidentes, contratiempos y averías, por lo que se ahorrará a largo plazo; lo correcto sería que la caldera no pasara de los quince años de vida antes de ser reemplazada. Los cerramientos eficientes y los aislamientos certeros en puertas y ventanas servirán para que el calor no se pierda ni se vaya de los cuartos.

Son los pequeños detalles rutinarios los que nos proporcionarán muchos trucos para ahorrar en el uso y disfrute de la caldera. Reducir el tiempo en la ducha siempre es un acierto, así como cerrar el agua mientras nos enjabonamos; se ahorrará en gas y se desperdiciará menos agua, y la labor de estar limpios se cumplirá del mismo modo que procediendo sin control ni auto restricciones de tiempo. Programa el agua caliente a unos cuarenta y cinco grados, en lugar de a sesenta grados, nos reportará un considerable ahorro en el día a día, sobre todo porque las altas temperaturas tampoco van a ser utilizadas en las duchas.

Dentro de los pequeños hábitos que harán que la factura del gas y del agua sean menores, prescindir del calor cuando no sea necesario también habrá que tenerlo en cuenta; dejar el mando del grifo en la posición de frío cuando nos estemos lavando los dientes, cuando estemos fregando o cuando no vaya a ser necesario, supondrá un ahorro en gasto de gas.

La colocación estratégica del calor también será otro de los trucos que reducirán los gastos. Así, aprovechar al máximo el calor residual será una tarea interesante que se podría realizar cuando se cocine al horno o cuando se esté planchando. Ubicar correctamente las fuentes de calor también será positivo, quedando los radiadores junto a las ventanas para el aire se redistribuya por el espacio, sin que los muebles puedan hacer de barrera para que el calor se expanda.

Otros pequeños detalles, que pueden parecer simples pero que aportarán su granito de arena en lo que a reducir la factura del gas se refiere, serán estar bien abrigado dentro de casa (a veces el frío procede de una relajación extrema que lleva a no prestar atención a la ropa que se usa dentro de casa) o aprovechar al máximo la aportación de calor de sol, de modo que se suban las persianas cuando las horas de luz natural puedan calentar la casa.

Los paneles reflectantes también podrán ayudar; si se los colocar en parte de atrás de los radiadores, entre el aparato y la pared, el calor podrá rebotar y expandirse por consiguiente por todo el cuarto, sin que los muros absorban este calor aprovechable (hay estimaciones que indican que los paneles reflectantes pueden ayudar a ahorrar hasta un veinte por ciento de la energía gasta en consumo de calefacción.

Programar el termostato a unos grados centígrados adecuados es recomendable; en el hogar se podrá estar a gusto a una temperatura de veintiún grados, sin hacer excesos que no ayudarán a combatir el frío. No hay que olvidar que cada grado que aumentamos supone un gasto mayor del siete por ciento aproximadamente. Además, que el termostato no sobrepase los veintiún grados contribuirá a no cargar el ambiente y a no crear un clima incómodo pasado un tiempo. Durante la noche, la temperatura no será molesta en los dieciséis grados, por lo que es conveniente revisar el termostato antes de ir a la cama.

Hay que recordar cerrar los radiadores que no se estén utilizando. Y es que hay habitaciones o cuartos en los que deja de haber gente, por lo que no será preciso seguir llevando a cabo un gasto energético en esos lugares. Cerrar bien las persianas y las cortinas durante la noche servirá para que se pierda menos calor en el hogar. Es importante mantener abiertas sólo las llaves de los radiadores en los que haya presencia humana; es desaconsejable calentar los espacios previamente a la llegada de algún inquilino a una habitación, pues hoy en día no hay problemas en aclimatar los espacios con la mayor velocidad. Por tanto, no estaría mal tener en cuenta todos estos trucos que hemos comentado para lograr ahorrar dinero con nuestra caldera.